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El corazón de nuestro sistema constructivo. Te explicamos qué es, cómo funciona y por qué aísla mejor que el EPS convencional.
Cuando se construye un muro de hormigón, hace falta un molde —el encofrado— que contenga el hormigón líquido mientras fragua. En la construcción tradicional, ese molde se retira una vez el hormigón ha endurecido.
El encofrado perdido funciona de otra forma: el molde no se retira, se queda ahí para siempre, integrado en el muro. En nuestro caso, ese molde es EPS (poliestireno expandido) con grafito, así que el propio proceso de construir la estructura deja, a la vez, el aislamiento térmico colocado.
El EPS con grafito es el mismo poliestireno expandido de siempre, pero con partículas de grafito incorporadas en su fabricación. Ese grafito mejora la conductividad térmica del material frente al EPS blanco convencional: a igual espesor, aísla mejor.
Usamos EPS con grafito de alta densidad, 30 kg/m³, tanto en la cara interior como en la exterior del muro.
Estructura y aislamiento se colocan a la vez, sin pasos adicionales posteriores para aislar el muro.
El EPS envuelve el hormigón por ambas caras, sin puentes térmicos en el propio muro.
Sin el escombro ni las regatas sucias del ladrillo tradicional.
Te explicamos el proceso de construcción paso a paso, desde el movimiento de tierra hasta la entrega de llaves.